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¿Cómo mantener el compromiso de mentores y mentees una vez superado el entusiasmo inicial? ¿Es posible reforzar la calidad de las conversaciones sin impartir más teoría? ¿Qué sucede cuando el mentoring deja de explicarse y empieza a vivirse?
Porque las mejores experiencias de aprendizaje no son las que hablan sobre una metodología, sino las que permiten experimentarla. En Wizink Bank diseñamos una sesión para que el mentoring dejara de ser un concepto y se convirtiera en una experiencia compartida capaz de generar nuevas conversaciones, nuevos compromisos y nuevas formas de colaborar.
Dentro del programa de mentoring interno MentorHub, Wizink Bank buscaba una experiencia diferente que permitiera reactivar la motivación de los participantes y elevar la calidad de las relaciones de mentoring. El objetivo no consistía en explicar nuevamente el proceso, sino en crear un espacio donde mentores y mentees pudieran experimentar, poner a prueba sus dinámicas habituales y descubrir nuevas formas de acompañarse mutuamente.
Desde Learnability Revolution diseñamos una sesión experiencial de alto impacto basada íntegramente en la participación, la interacción y el aprendizaje compartido. A través de dinámicas colaborativas, simulaciones, retos grupales y ejercicios de cocreación, los participantes trabajaron aspectos como la comunicación, el feedback, la confianza, la coordinación y la gestión de la incertidumbre, siempre desde situaciones que reproducían los desafíos reales del mentoring.
Cada actividad permitió convertir comportamientos cotidianos en oportunidades de aprendizaje. La inteligencia colectiva del grupo, el contraste de experiencias y la reflexión guiada ayudaron a identificar qué fortalece una relación de mentoring, qué bloquea su evolución y cómo generar conversaciones con mayor impacto dentro de la organización. Más que adquirir conocimientos, los participantes vivieron el mentoring desde una perspectiva práctica, dinámica y profundamente participativa.
El resultado fue una sesión con un alto nivel de energía e implicación que permitió reforzar la conexión entre los participantes, impulsar nuevos compromisos y aportar herramientas fácilmente trasladables a las relaciones de mentoring del programa. Una experiencia que demostró que el verdadero aprendizaje aparece cuando las personas dejan de escuchar para empezar a experimentar.
